Tecnología de punta en implantes para sonrisas
La magia de recuperar los dientes perdidos
 

Los implantes dentales son la solución más cómoda, estética y de avanzada que la odontología ha creado para aquellos que por enfermedad o accidente perdieron una o más piezas. Precios y calidad del recurso humano, dos de las ventajas de Colombia para estos procedimientos.


Carolina Escobar Periodista Con la asesoría de Mauricio Echeverri Arias Odontólogo especialista en periodoncia e implantes Caries, accidentes, trauma o enfermedad periodontal, entre otros, son algunas de las razones que llevan a la pérdida de los dientes.


Y si hasta hace un par de décadas la respuesta al problema se limitaba al uso de prótesis completas que se adherían a la encía con pegamentos especiales, hoy la medicina y los desarrollos en odontología tienen soluciones que brindan mejor calidad de vida y se asemejan a la morfología del diente. Es el caso de los implantes dentales, que no son otra cosa que sustitutos de las raíces de los dientes, que hacen las veces de la pieza y le devuelven a la dentadura su aspecto natural, tanto estética como funcionalmente.


Estos dispositivos (fabricados de titanio en su base y con una corona en la parte superior) están desarrollados en un material biocompatible que el organismo acepta como propio. Así lo explica Mauricio Echeverri Arias, odontólogo de la Universidad Javeriana y especialista en periodoncia de la Universidad de Michigan.


Cuando se comenzaron a realizar los implantes en el mundo (alrededor de la década de los 80), los procedimientos se hacían en pacientes totalmente desdentados; sin embargo, y gracias a los buenos resultados, hoy la técnica se utiliza en personas con pérdidas parciales e, incluso, en aquellas que tienen una única pérdida. En el mercado colombiano se consiguen todo tipo de tecnologías (nacionales e importadas) y se aplican técnicas que le dan al país un reconocimiento especial dentro de la región, al punto de que cientos de extranjeros llegan buscando profesionales nacionales para someterse a este tipo de procedimientos.


POR LA ESTÉTICA Y LA FUNCIONALIDAD
Esta clase de intervención quirúrgica se realiza básicamente en dos escenarios: cuando no hay diente porque el paciente lo perdió tiempo atrás y cuando la pieza existe pero es preciso extraerla. En el primer caso el procedimiento se practica bajo anestesia local, aunque si el paciente lo prefiere y el anestesiólogo lo recomienda, se puede hacer bajo general.


Luego se realiza una incisión en el tejido blando de la encía hasta llegar al hueso y, mediante fresas especiales, se introduce el implante dentro del lecho óseo (maxilar superior o inferior). En el otro escenario, tras sedar al paciente y extraerle la pieza se utiliza el espacio que ocupaba la misma y se hace un lecho más profundo que el que quedó tras la extracción para colocar el implante. En ambos casos si no se “hace la carga inmediata”, es decir, si tras el implante no se pone el nuevo diente, es necesario poner una placa para proteger el área. Actualmente el material más novedoso para la fabricación de las porcelanas, que hacen las veces de dientes, es el circonio. Lo más destacable de este recurso es que brinda un aspecto completamente natural a la dentadura. Aunque estos procedimientos son seguros y no representan mayor riesgo para el paciente, es imperativo que quien los lleve a cabo sea un especialista en periodoncia. No es suficiente con que sea odontólogo, puesto que las encías tienen cientos de terminaciones nerviosas que obligan a que quien las trate lo haga con total conocimiento.


En Colombia, además de un recurso humano calificado y reconocido en la región, los precios son competitivos: “Los costos son muy bajos comparados con los del resto de países de Latinoamérica”, comenta Echeverri. Vale la pena anotar que cuando se coloca un implante es factible que en el primer año haya una pérdida ósea alrededor del mismo de más o menos 1,5 mm en altura; a partir del segundo se habla de una disminución de 0,2 mm, pero, en general, el implante dura entre 20 y 25 años o más. En el caso de la corona, esta puede tener cambios en su color y desgaste, por lo que es bueno cambiarla cada 15 años, lo cual es una expectativa muy alta para un implante.


PREGUNTAS Y RESPUESTAS
¿Quiénes son candidatos para un implante dental?
Muchos piensan que la tercera edad es contraindicación y eso no es cierto. De hecho, la mayoría de implantes es para este grupo de personas a quienes los procedimientos les mejoran la calidad de vida. El paciente no debe tener diabetes y, si tiene algún infarto reciente o válvulas protésicas cardíacas, debe ser controlado antes de someterse al procedimiento. Otra contraindicación general podría ser un paciente que ha sido irradiado en los maxilares por tener cáncer oral, con dosis de radiación muy altas, y aquellos que reciben bifosfonatos (medicamento utilizado en pacientes con osteoporosis).


¿Cuál es la tasa de éxito de estos procedimientos?
Como cualquier prótesis o implante que se coloque en alguna parte del cuerpo, existe el riesgo de infección. Sin embargo, estos procedimientos son muy seguros y tienen tasas de éxito del 95%. ¿Qué costo tienen? Cada pieza, con todo el procedimiento que ello requiere, está en un rango de US$800 a US$1.200.


¿Qué cuidados posquirúrgicos se requieren?
La mayoría de estos procedimientos puede realizarse en el consultorio, sin necesidad de hospitalización. Lo único que se requiere es que después del procedimiento el paciente tenga dieta blanda por una semana y reposo por 2 ó 3 días. El implante es un elemento metálico que no va a tener caries ni hipersensibilidad, puesto que no tiene nervios; sin embargo, la enfermedad periodontal (acumulación de placa bacteriana y cálculos alrededor de un diente) sí se puede presentar. Por ello es preciso cuidarlos al igual que los dientes naturales, utilizar cepillo y seda dental y asistir a controles.


FRASE PARA LA FRANJA DE ARRIBA
Hoy en día existe la posibilidad de regenerar hueso perdido en maxilares severamente reabsorbidos y, posteriormente, colocar en ellos implantes dentales.


PARA UN PASO A PASO CON ILUSTRACIÓN 1. Se coloca el implante en el maxilar. Después del tratamiento quirúrgico, el hueso se pega a los implantes manteniéndolos firmes en su lugar. La unión del hueso al implante dura generalmente de 3 a 6 meses. 2. Se colocan unos pequeños cilindros metálicos unidos al implante que salen a través de la encía. Tras esta intervención, las encías cicatrizan en un par de semanas. 3. Se hacen los dientes de reemplazo y se unen a los cilindros de metal. 4. Después de finalizar el tratamiento, es preciso una limpieza general. Fuente: American Academy of Periodontology

 

 

 
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