La liposucción, lipectomía y la abdominoplastia son tres clases de cirugías plásticas que buscan el mismo objetivo: disminuir medidas corporales con algunas variaciones en el procedimiento. S&E le explica cómo se realizan, las recomendaciones pre y pos y quiénes son candidatos ideales para cada intervención. Con la asesoría científica de Andrés Mejía, MD; Iván Santos, MD, y Juan Santamaría, MD, miembros de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva
El desarrollo de las técnicas quirúrgicas para eliminar los depósitos de grasa, que ya no se logran erradicar con el ejercicio o la dieta, son las más solicitadas por los pacientes en Colombia. De hecho, según datos de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP), la realización de este tipo de intervenciones ha crecido un 70% en los últimos 70 años, convirtiendo al país en líder en este campo, en Latinoamérica. Gracias a su desarrollo, intervenciones de este tipo se hacen a diario en el país con excelentes resultados. Eso sí en manos de los expertos, avalados por la SCCP, pues el éxito de estas intervenciones depende en gran parte de que los pacientes se pongan en manos de verdaderos profesionales, como los doctores Juan Santamaría, de Medellín, Iván Santos y Andrés Mejía, de Bogotá, miembros de la Sociedad, quienes hacen algunas recomendaciones para todos los interesados.
SEGURIDAD DESDE LA ANESTESIA… Para empezar, los expertos coinciden en afirmar que, en algunos casos de liposucción, lipectomía o abdominoplastia, se recomienda hospitalización de 24 horas, de tal manera que el paciente ingresa el día de la cirugía y podrá salir al día siguiente.
La valoración médica es un punto crucial dentro de todo el proceso para llevar a buen término estas intervenciones. Dentro de él, por ejemplo, se toma la decisión sobre el tipo de anestesia que más le convenga y menos riesgos tenga para cada caso.
Dependiendo de las necesidades del paciente puede ser local, peridural o general. Así mismo, los pacientes deben contemplar que toda cirugía implica alguna clase de riesgo, como hemorragias, infección y otras complicaciones más severas.
Afortunadamente para intervenciones estéticas de esta clase es suficiente con una evaluación cuidadosa, exámenes y valoración preanestésica para que los riesgos sean menores y puedan llegar a ser insignificantes si se comparan con sus beneficios a mediano plazo. Según el Dr. Santos la seguridad comienza en la prevención y aconseja que las cirugías sean realizadas en centros que cuenten con laboratorio clínico, urgencias, radiologías, durante las 24 horas, y posibilidad de hospitalización con unidad de cuidados intensivos y el concurso de todas las especialidades médicas.
¿QUIÉN SE PUEDE OPERAR? Los expertos consultados por este medio explican que se puede operar todo paciente –hombre o mujer– mayor de edad, bien informado, en buenas condiciones de salud y que conozca con profundidad los riesgos y beneficios de la cirugía. Pero, en general, afirman, los resultados suelen ser mejores y los riesgos menores, si el paciente no es obeso o su peso es aproximado al normal.
Se pueden sin embargo observar algunos resultados aceptables en pacientes con exceso de kilos, pero los especialistas son enfáticos en recordar que estos procedimientos no son para bajar de peso. Se realizan una vez el paciente se ha sometido a un régimen de pérdida de peso y ejercicio, que a la larga evidencia excesos de piel o grasa que solo pueden ser removidos con cirugías plásticas con fines estéticos. Existe una definición científica en la cual todo paciente con sobrepeso e inclusive obesidad grado I es candidato para liposucción, megaliposucción o abdominoplastia. La cirugía esta contraindicada en obesidad grados II, III y mórbida.
LIPOSUCCIÓN Consiste en la extracción mecánica de grasa corporal para lograr un moldeamiento más estético del contorno del cuerpo. Se lleva a cabo mediante la introducción de una pequeña cánula especial, conectada a una jeringa o a un aspirador, para remover el tejido graso.
La pequeña cicatriz residual de 3 ó 4 mm es apenas perceptible. La liposucción mejora la apariencia, pero los resultados pueden variar de una persona a otra. Según el cirujano Andrés Mejía, los candidatos ideales para una liposucción son quienes están dentro del rango de peso normal, pero tienen un exceso de grasa acumulado en algunas zonas de su cuerpo, como piernas, caderas, abdomen. Además, afirma el doctor Mejía, el paciente tiene que gozar de buena salud y estar psicológicamente estable, pues el aspecto emocional juega un papel fundamental en la decisión de someterse a la operación y en el proceso posquirúrgico cuando aparece la nueva imagen. Estos cambios suelen elevar la autoestima de las personas, siempre y cuando el resultado sea satisfactorio.
La intervención se puede realizar con anestesia local o tumescente, dependiendo del caso. Esta última consiste en la aplicación de líquido abundante que transporta la anestesia por las mismas pequeñas incisiones que se ocupan para extraer la grasa. Otras técnicas aplicadas a la liposucción Además de la técnica de liposucción tumescente, existen otras que también se usan en este tipo de intervenciones como son: La técnica superhúmeda Es parecida a la liposucción tumescente.
La diferencia es que no se utiliza tanto líquido durante la cirugía, pues la inyección contiene una cantidad de líquido igual a la cantidad de grasa que se va a extraer. Esta técnica toma menos tiempo, pero a menudo se necesita sedar al paciente por vía intravenosa o suministrarle anestesia general. La liposucción asistida por ultrasonido (LAU) En este tipo de procedimientos se utilizan vibraciones ultrasónicas para licuar las células adiposas. Después de lograrlo se pueden aspirar. Esta operación se puede realizar de dos formas distintas: externa (sobre la superficie de la piel con un emisor especial) o interna (bajo la superficie de la piel, con ayuda de una pequeña cánula caliente). La técnica ayuda a eliminar grasa en áreas densas y fibrosas del cuerpo, tales como la parte superior de la espalda o el tejido mamario agrandado en los hombres. Con frecuencia se utiliza esta técnica en combinación con la tumescente, en procedimientos secundarios o para una mayor precisión. Este procedimiento en general toma más tiempo que la técnica superhúmeda.
El Vaser La tecnología Vaser (vibración y amplificación de la energía sonora en resonancia) emite ondas de sonido que disuelven selectivamente solo el tejido graso, con mínimo impacto sobre tejidos circundantes, tales como vasos sanguíneos que dan nutrición y nervios que dan sensibilidad a las zonas tratadas, así como las capas profundas de la piel. El doctor Mejía prefiere aplicar este procedimiento, aun más que el láser, ya que esta tecnología permite hacer disecciones con mínimo traumatismo en muchas intervenciones faciales y corporales, así como por supuesto la eliminación de los excesos de tejido graso facilitando la succión de la grasa en estado líquido, ya que ha sido emulsificada o fragmentada previamente por el Vaser.
* Costos: entre US$1.500 y US$2.500.
LIPECTOMÍA La lipectomía es una operación que permite retirar por completo los excesos de piel presentes en la zona abdominal, principalmente los comprendidos entre el ombligo y el pubis. Además, es posible extraer una cantidad importante de grasa y reubicar los músculos de la pared abdominal en una posición tal que el contorno volverá a verse firme, plano y tonificado. Según el cirujano Juan Santamaría, la lipectomía es una operación que en la mayoría de las veces, combinada con liposucción de algunas áreas del cuerpo, deja excelentes resultados. Además, durante la intervención no se tocan vísceras, nervios ni vasos importantes, solo se trabaja con la grasa y la piel excedente de la pared abdominal. Al igual que la liposucción esta es una cirugía que se debe practicar en una clínica u hospital, con todo el equipamento necesario para cirugías de alto nivel, unidad de urgencias y estructura suficiente para hospitalización. En condiciones generales se practica bajo anestesia epidural y su duración es de 3 a 4 horas aproximadamente.
Para el Dr. Santamaría, quizás el único inconveniente de la lipectomía es la cicatriz que queda en la pared abdominal a la altura del pubis y que atraviesa de cadera a cadera e incluso puede ser mayor si las condiciones del paciente así lo requieren. En ciertos casos es posible hacer una minilipectomía, es decir, con una incisión de reducido tamaño, pero es el especialista quien, de acuerdo con las condiciones del paciente, evalúa qué necesita el paciente.
* Costo: entre US$1.000 y US$2.500.
ABDOMINOPLASTIA Es un procedimiento quirúrgico cuya finalidad es resecar el exceso de piel y grasa de todo el abdomen y contornear la musculatura de la pared abdominal. Este procedimiento puede reducir drásticamente el aspecto abombado del abdomen, quitar las estrías y cicatrices previas que estén por debajo del ombligo, a cambio, el aspecto del abdomen es plano, cierra la cintura y la cicatriz resultante depende de la cantidad de piel sobrante. La cicatriz queda escondida por debajo de una tanga. Este procedimiento se puede hacer además en muslos (lifting de muslos) en la espalda (torsoplastia) y en abdomen o abdominoplastia. El doctor Iván Santos explica que es un procedimiento en el cual el cirujano maneja las variables tales como exceso de piel, forma resultante, retiro de grasa, pero la cicatrización depende del organismo del paciente. * Costo aproximado: US$3.000. * Estos son costos aproximados, varían de profesional a profesional y dependen de las características de cada paciente y sus necesidades individuales.
EL CUIDADO POSOPERATORIO Posterior a la cirugía, los pacientes tienen que usar una faja especial por cerca de cuatro semanas, durante las 24 horas del día. De hecho, la persona sale del quirófano fajada. Será necesario también tomar antibióticos y analgésicos según la prescripción médica. Es muy importante también que usted aprenda técnicas de respiración para disminuir las tensiones musculares de la zona y manejar mejor el umbral del dolor.
Igualmente, luego de este período serán necesarias terapias de ultrasonido, drenaje linfático u otras técnicas de reciente incursión en el mercado, para disminuir la inflamación, reducir la posibilidad de aparición de coágulos sanguíneos y posteriormente para mejorar el tono muscular. Si se trata del tiempo de incapacidad, depende mucho de la evolución del paciente, pero la mayoría se reintegran a sus actividades luego de dos semanas de la intervención. Los resultados finales pueden verse entre 3 y 6 meses después.
RECUADRO Reconstruir el ombligo La técnica ideal en manos de un colombiano El principal temor de las pacientes que se someten a una abdominoplastia es la apariencia del ombligo. Por eso el Dr. Iván Santos desarrolló una técnica para construir nuevos ombligos durante este procedimiento. En el 2004 presentó en Sevilla un trabajo sobre neoumbilicoplastia, que tenía como propósito mostrar una apariencia natural en el área. Tres años después la neoumbilicoplastia se aplica también a la corrección de ombligos previamente operados que producen insatisfacción en los pacientes.
El ombligo debe quedar en una línea perpendicular al eje del cuerpo que une la porción superior de las crestas ilíacas. Su tamaño es proporcional a la altura y contextura del paciente, variando entre 0,8 y 1,2 cm. Está suavemente enmarcado por un capuchón de piel en la porción superior del cuerpo. La importancia de esta técnica radica en que la motivación de las pacientes cuando se someten a una abdominoplastia es volver a lucir su abdomen con tranquilidad y esto no se podría lograr si el ombligo interfiere con la apariencia general de la zona.